OSCAR VIGIL / TORONTO / Las lágrimas literalmente rodaron durante el Hispano American Film Festival de este año, particularmente la noche en que se presentó el documental “Memorias de un soñador” en el cual la cineasta ecuatoriano-canadiense Alison Larrea dirigió y produjo un largometraje en que presentó la vida de un joven que inició como militante de izquierda, fue convertido en preso político, lo torturaron, tuvo que emigrar de Chile, llegó a Italia, luego viajó a Canadá y ya aquí, años después, se convirtió primero en Juez de Inmigración y Refugio y luego en Juez de Paz de la provincia de Ontario.
El documental fue basado en la vida del chileno Félix Mora, conocido dirigente social hispano, pero realmente puede representar también la vida de Juan Pérez, de Miguel López o de Maria Saavedra, dado que el objetivo de la producción cinematográfica no era llevar a escena las hazañas de un alto dirigente o de un héroe de la lucha contra la dictadura de Augusto Pinochet, sino que mas bien presentar la historia de una persona normal y corriente a quien el destino le jugó una mala pasada.
“El mensaje que quería transmitir es el hecho de que muchos chilenos sufrieron tantas atrocidades y con un espíritu humano muy grande lograron sobrellevar todo ese problema, y lograron no solamente ser parte de la causa para vencer a la dictadura estando fuera de Chile sino que también lograron ser miembros activos de las sociedades que les adoptaron en diferentes países”, dijo Larrea luego de la presentación del documental en Toronto.
Y sin lugar a dudas consiguió lo que buscaba, dado que la noche de la presentación en Toronto, que se llevó a cabo en el Bloor Cinema como parte del Hispano American Film Festival, la multitud presente sollozó y lloró, pero sobre todo recordó esos terribles momentos que vivieron miles y miles de chilenos en la década de 1970 al igual que Félix Mora. Pero mas allá de eso, también celebraron el hecho de que pese a todas esas adversidades, estas mujeres y hombres victimas de la dictadura lograron superar las barreras y convertirse en verdaderos vencedores.
Es quizás por eso que Larrea considera que el aporte que brinda el documental es más sensible en cuanto a mostrar el desarrollo de las comunidades hispanas en el exterior, dado que en el documental queda demostrado que a pesar de que una persona puede llegar a un país como Canadá cargando muchas emociones y con conocimientos limitados del idioma inglés, puede lograr muchas cosas en este nuevo país y a la vez continuar trabajando por sus países de diferentes maneras.
“Creo que esa contribución nos ayuda a quitar un poco el estereotipo que tenemos de los latinos en general, y específicamente de los chilenos, y además para nosotros es un tributo muy pequeño, muy sencillo y muy humilde de lo que han hecho los chilenos fuera de Chile”, aseguró Larrea, antes de aclarar que el documental fue realizado con una producción sencilla dado el presupuesto bajo con que contó, pero que igual viene a contribuir con un grano de arena en la producción cinematográfica local.
La complejidad de lo simple
Una de las imágenes que probablemente mas impactó a los espectadores del documental fue el momento en que Mora ingresa al Estadio de Santiago de Chile en el cual fueron retenidos, golpeados, torturados y asesinados muchos presos políticos, y, sentado en las graderías del hoy embellecido centro deportivo, el ex preso político no puede contener las lágrimas al momento de hablar ante las cámaras.
“Entrar al estadio nuevamente fue un momento muy emocionante, muy fuerte para mí. Entré con mis dos hijos, entré con Alison, una gran amiga, y entramos para mostrarle ese lugar.... yo no querría entrar y fui prácticamente forzado, y cuando empecé a contar la historia empecé a recordar, y las barreras emocionales que me había puesto como cualquier persona para tratar de olvidar eso, o dejarlo a un lado, so cayeron, y me empecé a emocionar con la historia, y desde entonces me emociono siempre”, explicó.
Mora reconoce que filmar todo el documental no fue fácil, y acepta que el mismo le ha dejado un poco con las heridas abiertas, “porque cada vez que recuerdo me emociono, no sucedió por mucho tiempo, pero desde el momento que yo regresé al estadio y se empezó a construir este documental me emociono mas fácilmente porque lo que yo cuento, y me emociono porque los recuerdos son violentos, son fuertes, y son parte de una vida”.
Las reacciones en el cinema le dan la razón, ya que esa noche los recuerdos fueron parte de muchas vidas, de muchos otros chilenos que vivieron situaciones parecidas, y de muchos otros hispanos y canadienses que a través de su historia aprendieron sobre parte de la historia trágica que lleva Chile sobre sus espaldas.
“El documental es fuerte porque es auténtico, es muy emocional, no habla de grandes discursos, de grandes epopeyas, habla la historia simple de una persona que sufrió como miles mas, y eso cae, golpea a la gente porque se sienten identificados con la historia, se sienten parte de la historia, y eso lo he escuchado en todas partes, porque es una historia simple, directa, no tiene grandes demostraciones de nada, es solamente la historia de una persona que sufrió el atropello de los derechos humanos”, remarca.
Efectivamente “Memorias de un soñador” es una historia simple, pero que adquiere su complejidad por el hecho de que es la historia de miles de personas, la mayoría de ellas desconocidas, y que por tanto se convierte en la historia que realmente debería ser contada porque así como sucedió en Chile sin lugar a dudas ha sucedido también en muchos otros países de América Latina y del mundo.
Mora dice que con la puesta en escena de su documental quiere ayudar a Chile para que recupere su memoria histórica, ya que considera que refleja otro ángulo de lo que sucedió en los aciagos años de la década del 70. “De alguna manera se ha dicho ya, esta no es la historia de un líder, no es la historia de alguien que combatió en La Moneda, no es la historia de alguien que arriba de un tanque luchó contra la dictadura. Es simplemente la historia de un chileno que como miles de chilenos, por el hecho de pensar diferente, por el hecho de de ser miembro de un partido político, y por decir ‘creo en esto, hay que hacer cambios’, fuimos reprimidos, torturados y perseguidos”.
Definitivamente es una historia que debe ser contada, y quizás aun mas, como se lo dijo a la salida del cine a Mora una chilena que también fue vejada en su país en la década de la dictadura, es una historia, un documental, que “debería ser enseñado a todos los estudiantes en las escuelas de Chile, para que no vuelva a suceder”. |