OSCAR VIGIL / TORONTO / “Carlos Varela es alguien que canta la realidad de la juventud cubana con sus defectos y virtudes”. Así de simple se define este autor, compositor y cantante cubano, que con más de 25 años de recorrido artístico ha caminado de la mano con virtuosos de la talla de Silvio Rodríguez y Pablo Milanés. Nacido el 11 de abril de 1963, comenzó a escribir sus primeras canciones a partir del año 1978, y en 1980 pasó a formar parte del movimiento de la Nueva Trova. Sin embargo, desde sus inicios creó un espacio propio dentro del panorama cultural cubano, por lo que tanto el público como la crítica lo definieron como Novísima Trova. Hoy, al tenor de los cambios y ajustes en la isla, es decir, sobre la base misma de la realidad cubana, como él lo plantea, se ha convertido en uno de los músicos más escuchados por la juventud, así como también uno de los más críticos, algo que, asegura, es inherente a los artistas que como él aman su patria. A su paso por Toronto conversó con Revista Debate y desveló parte de su visión del mundo, misma que es la que refleja en sus canciones.
PREGUNTA: ¿Cuál es la impresión que te queda del público de Toronto luego de tus dos presentaciones durante el Hispanic Fiesta? RESPUESTA: Maravillosa, muy bonita. Hace ya años que estoy viniendo a Toronto casi todos los años, primero a guitarra y después con mi banda, y realmente para lo que significa actuar en un festival como es Hispanic Fiesta, donde hay tanta variedad de músicos, tanta variedad de público, porque hay latinos de totas partes y canadienses por supuesto, que no es como otras veces que son conciertos donde la mayoría del público suele ser cubano, la verdad es que no me puedo quejar para nada porque creo que fue una recepción súper bonita y súper sentida. Hicimos dos pequeños shows de 45 minutos, y me hubiera encantado venir con la banda pero tuvimos problemas con la burocracia cubana.
P: ¿Cuál fue el problema? R: El problema exactamente no se sabe todavía, se esta investigando, pero lo cierto es que los papeles y pasaportes dentro del Ministerio de Cultura (cubano) de pronto se perdieron. Se está buscando y se está investigando, no se sabe si fue mal intencionado o si fue absolutamente un error de algún funcionario, pero lo estamos investigando porque nos hacia mucha ilusión regresar con la banda. Ya habíamos estado el verano pasado haciendo varias ciudades de Canadá y teníamos mucha ilusión de hacer el show que estamos girando en buena parte del mundo, lo queríamos hacer en Toronto.
P: Durante esta presentación en Toronto, ¿cómo viste la recepción de tu música por parte del espectador corriente, no del cubano que gritó y bailó, sino del proveniente del resto de países de América Latina? R: Como evidentemente vino mucho latino, yo sentí, de pronto me pude trasladar, pude sentir que no estaba exactamente en Toronto, que no era una ciudad de Canadá solamente, sino que era un ciudad como Toronto o Montreal en que hay un montón de mezclas, y sentí que estaba cantando en un país latinoamericano, sentí que conectaba cada una de las canciones con la gente, y eso me parece maravilloso porque hay una buena manera de contarle a la gente un poquito de mi país. Creo que se podría contar buena parte de la historia de Cuba en los últimos años a través de sus canciones.
P: ¿Qué historia de Cuba es la que le contás a tu público? R: Las historias con las que yo he vivido. Vengo haciendo canciones desde hace 25 años, y son las historias que estudié, lo que estudié fue teatro, y estudiar teatro te convierte definitivamente en un observador de la realidad en la que convives a diario. Tu sabes que Cuba es un país donde los artistas no andamos en limosina, y el hecho de que tu vas por la calle y que la gente te cuida y te besa, y te da un abrazo, te critica, te da su bendición, lo que sea, es una manera de encontrar historias de las que luego se convierten en canciones. Muchas de esas historias son, como diría Rabindranath Tagore, “conoce a los de tu aldea y conocerás el mundo”, y pienso que he narrado un poco de lo que pasa en el mundo a partir de lo que pasa en mi propio país.
P: ¿Qué tanto han cambiado esas historias en 20 años, cuando Cuba estaba en otra situación comparada con ahora en que el mapa político se ha movido? R: También he hablado de cómo ha cambiado el mapa político, pero creo que con los años, cuando ya con el oficio de escribir canciones, de escribir historias, te pasas la vida montado en los aviones, en los hoteles, vas descubriendo más bien la esencia del hombre en su naturaleza humana, que no tiene nada que ver exactamente con la ciudad donde vives. Las ciudades son escenografías bonitas, telones e fondo de los sentimientos humanos, porque la rabia, la ilusión, el amor, la desilusión, el desamor, la alegría, la tristeza es igual en Toronto, en Moscú, en La Habana, en Nueva York, y cuando logras encontrar justo el punto para hablar de esas cosas, se convierten en canciones nacidas de tu propia realidad pero con un sentido universal.
P: Siendo un exponente del movimiento de la Nueva Trova Cubana, al igual que Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, etc., sos también un cantautor muy crítico de la realidad cubana. ¿Cómo se puede manejar esa situación? R: No solamente soy yo, es un sentido de toda una generación, también la generación de Silvio, Pablo y Noel Nicola fueron críticos a su manera, en su tiempo. En Cuba tu das una patada a una piedra y salen poetas y músicos, mucho con una tumbadora al lado, el cubano se sienta a descargarse, a leer su poema o a cantar sus canciones con una botella de ron, e inmediatamente empieza a hacer crítica de su propia realidad, porque creo que es la manera que tiene el cubano de intentar mejorar su realidad, a través del arte, no solamente en la canción, sino que también en la pintura, en la plástica, en el teatro, en la danza, en la literatura, es un denominador común de toda mi generación, un sentido crítico de la realidad, pero del lado del amor, del lado de querer transformar las cosas, que vayan en evolución.
P: ¿Y cómo cala esta crítica en el pueblo y en el gobierno cubano? R: En el pueblo cubano muy bien, en las instituciones de gobierno como la televisión, la radio… muchas veces en Cuba no existe, ellos no le llaman censura, ellos le llaman criterio de selección, entonces tú haces un concierto para 50 mil personas y está filmando la televisión, y hay temas donde muchas veces no es tanto la canción sino que lo que le pone la gente, y entonces la televisión decide no pasar ese tema. No es censura, es criterio de selección, y evidentemente eso forma parte de este oficio, luchar contra los medios, luchar incluso contra alguna prensa plana que durante muchos años no respetaba mucho el trabajo de uno. Con el paso de los años uno se va ganando un poco ese respeto, y con los años de coherencia también, porque no se trata solamente de hacer una canción comprometida, sino que de comprometerse con ella realmente y con tu propio país. Yo estoy allá cantando esto, y estoy allá y me voy a morir allá cantando esto.
P: ¿Se podría decir que vos le estas dando tu aporte a Cuba y su transformación a través de la música? R: No solamente yo, pienso que hay muchos músicos que estamos colaborando justamente. Pienso que en un país donde hay crisis económica como en el resto del mundo, donde hay muchos problemas realmente que arrastramos a partir de errores históricos, la canción y el arte en general funciona como una especie de vitamina espiritual, donde puede ayudar y puede colaborar de alguna manera. Una canción no hace mejor un país que otro, una canción no puede evitar una guerra, una canción no puede evitar que exista un embargo contra mi país, pero una canción puede mover el corazoncito de un hombre, y la guerra y los embargos y las revolucionas las hacen las hombres, entonces al final se trata de mover ideas, y creo que en ese sentido el movimiento de la Nueva Trova en sus años, y hoy toda una generación de músicos que ya no sabes cómo calificar porque ya no son ‘Novísima Trova’, han aportado.
P: ¿Cómo te clasificas o cómo te clasifican a vos y a tu generación: seguís siendo Nueva Trova? R: Inevitablemente el hecho de haber compartido escenario con Silvio y Pablo y Noel, pues la gente me asociaba de alguna manera con ese mundo de la Nueva Trova que ya no existe como un movimiento, existe como un fenómeno cultural dentro de la cancionística cubana, pero realmente cuando ya vas a ver mi show con la banda que es mas teatral, que es con luces, con sonido, no tiene que ver con la estética Nueva Trova. Pero no tiene que ver con la estética Nueva Trova nada de lo que están haciendo prácticamente los jóvenes cantautores. Sencillamente yo pienso que con los años el público dentro y fuera de Cuba se va dando cuenta que uno tiene esas raíces, pero que de alguna manera, desde el punto de vista de la puesta en escena, es ya muy diferente a lo que hacía la Nueva Trova.
P: ¿Cuál es la perspectiva de Carlos Varela con su música para los próximos meses? R: Tenemos mucho trabajo, he compuesto canciones en los últimos tres años como para ocho o nueve discos, estamos terminando nuestro estudio de grabación, queremos grabar a partir de noviembre, hemos filmado para un DVD muchos conciertos multitudinarios en La Habana y en el interior de Cuba, y tenemos ideas de hacer a partir de fin de año un montón de discos, lo mismo cantados por mí que producidos por mí, o cantados por otros. Tenemos un proyecto con mucho trabajo, y por supuesto conciertos y giras promocionando estos discos.
P: ¿Es cierto que estás haciendo una telenovela? R: No, yo no estoy haciendo una telenovela, lo cierto es que hicimos una canción para una telenovela de TV Azteca, se llama “Deseo prohibido”, y la canción está, está en el aire, está sonando y está sonando muy bien, realmente nos ha escrito mucha gente al sitio web dando su opinión. Ya la escucharás. |