“Si la izquierda salvadoreña gana, no habría por qué no reconocerle el triunfo”, asegura Félix Ulloa PDF Print E-mail
Monday, 14 July 2008
ImageOSCAR VIGIL / TORONTO /
De acuerdo a todas las encuestas de opinión pública, si las elecciones en El Salvador se realizaran esta semana el ganador indiscutible sería el movimiento ex guerrillero ahora convertido en partido político Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). Y ganaría holgadamente tanto la presidencia de la república como también la mayoría en la Asamblea Legislativa y un altísimo número de alcaldías municipales del país. Sin embargo, en temas electorales, y máxime en democracias tan frágiles como las que existen en diversos países de América Latina, la última palabra nunca está dicha sino hasta que se da a conocer el resultado del conteo final de los votos, número que no necesariamente siempre refleja la voluntad expresada en las urnas por los votantes. Eso fue lo que explicó a su paso por Toronto el abogado salvadoreño Félix Ulloa, ex miembro del Tribunal Supremo Electoral (TSE) de El Salvador, y quien actualmente funge como asesor en materia de procesos electorales para América Latina del Instituto Nacional Demócrata (NDI, por sus siglas en inglés), que es la fundación con que cuenta el Partido Demócrata de los Estados Unidos. Ulloa también es consultor en materia electoral de diversos organismos internacionales como la OEA y la ONU.
PREGUNTA: ¿Cuál es tu a análisis de la coyuntura política salvadoreña? ¿Está el país realmente en un momento de cambio político importante?
RESPUESTA: Si hacemos un análisis retrospectivo desde lo que han sido los distintos procesos electorales de la postguerra, a partir de 1994, en el cual se han dado ya tres elecciones presidenciales, esta es la oportunidad histórica en la cual el mayor partido de la oposición, el FMLN como una expresión de la izquierda orgánica en el país, tiene la posibilidad de ganar las elecciones de manera indiscutible. Todos los últimos estudios de opinión, las últimas encuestas, dan un margen amplio de ventaja para el candidato del FMLN, Mauricio Funes, sobre el candidato de Arena, por lo tanto creo que sí se plantea por primera vez la posibilidad concreta real de una alterabilidad en el ejercicio del poder a nivel del órgano ejecutivo, y pienso que eso ha generado y va a generar diversas reacciones en otros lados, tanto en el Frente para continuar manteniendo esta ventaja, acrecentarla en la medida de los posible, y por otro lado en el caso de Arena que está viendo con profunda preocupación la posibilidad de perder el gobierno y eso lo esta obligando a hacer algunos ajustes internos en los cuales los sectores dominantes dentro del partido, y las tendencias dentro del partido, están en un debate para lograr superar esta ventaja que en este momento les tiene el Frente.

P: Después de 16 años de que se terminó la guerra civil y que el FMLN pasó a ejercer una actividad política dentro del marco legal salvadoreño, ¿están dadas ya las condiciones para que la izquierda gobierne el país? ¿O todavía podría haber resistencias para ello?
R: Yo creo que la izquierda siempre estuvo preparada para gobernar, aun en el periodo de la guerra, en el periodo de la insurrección, en el momento en que se plantearon gobiernos de consenso y de coparticipación, cogestión a nivel gubernamental. La izquierda estuvo reparada con cuadros técnicos de alto nivel, no solo dentro del FMLN sino que dentro de la izquierda democrática, del Frente Democrático Revolucionario (FDR) donde se acumulaban sectores importantes como el Miptdes, que era el Movimiento Independiente de Profesionales y Técnicos que agrupaba profesionales de primer orden. O sea que en ese sentido no tengo duda que la izquierda está y ha estado siempre preparada para hacer una buena gestión a nivel de la gestión pública.

Y a nivel de país, ¿está éste preparado?
R: A nivel del país, a nivel de los sectores que tradicionalmente han mantenido el control político y económico, a nivel de las élites, creo que la resistencia va a continuar. Creo que la resistencia al cambio es una cosa natural, es casi una ley física, pero en el caso de los procesos sociales esas resistencias se van desmoronando, se van cayendo en la medida que las otras fuerzas van adquiriendo mayor protagonismo, mayor presencia, y van avanzando. Hoy por hoy yo pienso que en el caso de la derecha, los sectores mas retardatarios que configuraron lo que fue El Salvador del siglo XX, que se fundó como una república cafetalera, mono exportadora, con el poder vinculado al control de la tierra, eso ha evolucionado y ahora los sectores de la derecha son mas dinámicos, vinculados a los sectores del capital financiero, y pienso que en algunas áreas del capital están abiertos para el cambio y receptivos a la necesidad de hacer cambios, porque la derecha siempre gobernó con el eslogan de la democracia, y la democracia se basa fundamentalmente en la voluntad de pueblo, y eso se expresa a través del voto. Si los candidatos de la izquierda son electos popularmente no habría por que no  reconocerles el triunfo, como fue el hecho que se dio en las épocas de las dictaduras militares y que nos llevó a la guerra, justamente por no reconocer la voluntad popular expresada en las urnas que le daba el triunfo a la oposición.

P: Al ver los resultados de las últimas encuestas se observa una apreciación de la sociedad salvadoreña que quiere un cambio y que aparentemente estaría de acuerdo con un gobierno de la izquierda, que no le tiene miedo a la izquierda, pero cuando se lee a los líderes de opinión salvadoreños, tanto de derecha como inclusive de izquierda, ellos sí muestran un temor a la izquierda y ven que puede ser un problema gobernando. ¿Cómo se entiende esta contradicción?
R: Ese es un fenómeno que se da y es natural, porque a nivel mediático las opiniones que se expresan son opiniones interesadas de sectores de uno o de otro lado, en cambio el pueblo cuando se expresa en una encuesta, en un estudio de opinión, lo hace de manera espontánea y libre.  Lo que hay creo yo en el caso de los intelectuales, los ideólogos, los teóricos de la derecha, es una natural defensa del estatus quo mediante la tradicional resistencia a aceptar un cambio. En el caso de algunos intelectuales de izquierda, sobre todo de algunos disidentes del FMLN o algunos intelectuales de otro tipo de izquierda que no es la izquierda orgánica del FMLN, lo que se da es como una aprehensión al hecho de que el sector de la izquierda que pudiera llegar a gobernar podría seguir modelos como el cubano o el venezolano, y eso es digamos el tabú con el que en este momento se está queriendo analizar, o el ángulo desde el cual se quiere analizar este proceso de evolución que va bastante acelerado. En general, cuando el pueblo se expresa de manera libre y espontanea no tiene temor a ese cambio, pero hay sectores que si están temiendo o llamando a cierta moderación, pero desde el punto de vista de sus intereses, pero eso es entendible, no digo que se justifique pero sí se pude entender, sin embargo creo que la fuerza de los hechos esta empujando a que los sectores académicos, intelectuales que tenían ciertas dudas, ciertas reticencias al cambio, se están desbordando por la fuerza de los hechos.

P: ¿Qué tan de izquierda podría ser un gobierno del FMLN en las condiciones actuales salvadoreñas y del mundo?
R: Todavía no se ha inventado un aparato para medir los niveles ideológicos, hay clasificaciones, hay modelos, y si das una mirada por América Latina vas a ver cómo se expresan los diversos tipos de gobiernos de izquierda, desde las izquierdas socialistas en alianza con demócratas cristiano como es el caso de la concertación en Chile, hasta las izquierdas que vienen de origen popular como el Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil, las izquierdas que han reivindicado las causas autóctonas indígenas como el caso de Evo Morales, o de otro tipo de izquierda como la de Venezuela, etc. No hay recetas ni hay modelos, y en el caso nuestro hemos sido y somos hasta ahora el único país en el continente que no tiene relaciones con Cuba, y la definición durante la guerra fría como ‘la frontera sur de Estados Unidos’ por la administración republicana de los dos gobiernos de Reagan y del padre de Bush nos pusieron en una línea de contención en el cual se invirtió en El Salvador y se le dio a El Salvador un papel relevante en la confrontación ideológica entre Este y Oeste. Entonces, eso le ha dado a El Salvador, a un país pequeño que no tiene importancia económica ni de recursos estratégicos para la economía mundial, una definición de importancia a nivel ideológico en esta confrontación, y por eso es que creo que en el país todavía existen esos temores de qué es lo que va a pasar si gana el FMLN.

P: Y en tu opinión, ¿qué es lo que puede pasar si gana el FMLN?
R: Yo creo que si gana el FMLN no va a ser un problema del FMLN, porque el FMLN va a ganar acompañado de otros sectores. Mauricio Funes no es miembro del FMLN, el lo ha dicho, y el FMLN ha aceptado que el programa que se va implementar es el programa que el candidato proponga a la población y por el cual la población va a votar, y los equipos que están trabajando en la formulación del plan de gobierno, a mí me invitaron a participar en una de esas mesas que están trabajando, se componen de diversos sectores, son abiertas a sectores progresistas, democráticos, populares, revolucionarios, de izquierda, de centro izquierda, de izquierda moderada, etc., y entonces creo que va a ser un modelo de gobierno que va a ser propio para los salvadoreños y que no tenderemos que copiárselo a nadie mas.

P: ¿Por qué crees que ha sido tan difícil crear una tercera vía en El Salvador? O la gente es de Arena o es del FMLN, pero no hay términos medios, ¿qué hay detrás de esas opciones de la gente?
R: Yo milité durante un largo periodo, hasta que se extinguió, en el Movimiento Nacional Revolucionario (MNR), un partido miembro de la Internacional Socialista, con principios de socialismo democrático, y siempre nos planteamos eso, ¿por qué nunca pudo cuajar en el país una propuesta de carácter socialista, socialdemócrata, sino que siempre eran las posiciones extremas?, y eso se explica por el grado de polarización que vive nuestra sociedad. Recordemos que hubo en los años 30 una ruptura con todo un modelo de desarrollo de democracia liberal que se venía implementando en las primeras décadas del siglo XX, y con la gran matanza que se dio en 1932 se abrió como un hoyo negro en la historia nuestra en el cual la dictadura de Maximiliano Hernández Martínez y el sometimiento del movimiento popular de las ideas progresistas, se expresó de manera violenta y resurgió el movimiento armado, porque no había otra forma para combatir la dictadura militar. Entonces, como que las condiciones históricas de nuestro modelo de desarrollo en El Salvador no nos permitieron transitar como otros países por los modelos de democracia burguesa, sino que nos movimos de dictadura militar a una insurrección popular, a una guerra civil, y hemos saltado a este modelo que fue creado en un periodo contrainsurgente y que luego se instaura como un modelo neoliberal de Arena, entones los espacio para las vías moderadas no han tenido mucha cabida porque la confrontación ha sido polarizante. Creo que eso es lo que explica el por qué hasta hoy no se ha podido construir esta tercera vía, no obstante que se han hecho múltiples esfuerzos tanto desde el lado de la derecha como desde el lado de la izquierda, porque del lado de la derecha hay gente que se ha decantado de las posiciones radicales de los sectores ultraconservadores, ultraderechistas, buscando el centro, y de la izquierda igual muchos sectores, muchas escisiones, muchos grupos se han querido mover al centro para crear esa tercera vía pero desafortunadamente las condiciones históricas no nos lo han permitido.

P: Desde tu óptica viviendo fuera de El Salvador pero estando siempre al tanto de lo que sucede en tu país, ¿qué se puede esperar en El Salvador, en el campo político, para los próximos meses hasta las elecciones?
R: Mi trabajo en el exterior es dar asistencia técnica en materia electoral en diversos países, trabajar con los partidos políticos en países de América Latina y de África, y por tanto he podido ver muchísimos modelos que me hacen pensar que en nuestro caso, viéndolo así, desde la distancia, tenemos que tener mucho cuidado. La última experiencia que más se parece a lo que está pasando en El Salvador me tocó vivirla en México en el 2006. Yo era el jefe de la Misión de Observación Electoral del Instituto Nacional  Demócrata de Estados Unidos, que llegó a hacer una evaluación preelectoral, y vimos, en abril, que el entonces candidato presidencial por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) Manuel López Obrador llevaba más de 14 puntos de ventaja sobre el candidato del oficialista Partido Acción Nacional (PAN) Felipe Calderón. En la segunda misión en Junio ya había empate técnico, y en julio ya le había ganado. Entonces, el mensaje es que si el FMLN quiere mantener esta ventaja no debe dormirse en los laureles, debe estudiar esta realidad que pasó en México para ver qué hizo que ese margen que tenía la izquierda sobre el partido de la derecha se cerrara y que al final ganara la derecha, cuando todos los pronósticos daban por ganador a la izquierda de López Obrador. Hay que ver al final qué pasó porque hubo muchos incidentes que nosotros reportamos en nuestro informe, como la presencia contra toda institucionalidad del presidente de la república, Vicente  Fox, eso también  sucede en El Salvador con el actual presidente Antonio Saca, el papel de los medio, un sobre determinado rol de los medios de comunicación en favor de uno y en contra de otro candidato. Se debe buscar garantizar la neutralidad de los medios, buscar garantizar la institucionalidad de la Presidencia de la República, porque el Presidente de la República es presidente de todos los salvadoreños, no sólo de su partido, y tercero las condiciones de la contienda electoral, porque ahí también el PRD falló al no poder cubrir todas las casillas de las urnas para cuidar los votos.
Entonces, lo que yo veo es que estamos a menos de seis meses de las jornadas electorales, y las condiciones de la contienda siguen siendo irregulares en El Salvador. Se han hecho reformas a la ley electoral que ponen ya en duda si va a haber o no va a haber fraude, las que posiblemente no se hicieron con la intención de hacer fraude, pero el hecho de que ahora se valga un voto con una papeleta en la cual no está la firma del Presidente o del Secretario de la Junta Receptora de Votos hace temer que ahí va a haber papeletas que se pueden llenar afuera del recinto electoral y se van a llevar a las urnas. Separar las elecciones en dos en dos momentos: uno para elecciones para alcaldes y diputados en enero y otro para presidente en marzo, es inconstitucional y también hace pensar que hay partidos que se quieren beneficiar de eso, entonces, hay que estudiar bien las condiciones de la contienda para que todo eso que el pueblo va a ir a expresar no se pierda porque las condiciones del torneo estaban amañadas o porque las reglas no estaban claras cuando eso es inconstitucional.

P: ¿Consideras que hay posibilidad de fraude en las próximas elecciones en El Salvador?
R: Posibilidades de fraude siempre hay. El principal fraude en El Salvador yo lo denuncié, lo presenté a la Corte Suprema de Justicia, la Corte me dio la razón, y era la forma en que se elegía los diputados donde siempre el Partido de Conciliación Nacional (PCN), con un poquito número de votos, sacaba un gran número de diputados y todo mundo decía que votaban los muertos, que tenían doble DUI, etc., pero realmente el fraude estaba en el artículo 13 del código. Ya se reformó eso, pero sigue habiendo todavía una especie de fraude porque tu vas y votas y nos sabes por quién votas, no sabes quién es tu diputado como es aquí en Canadá, que sí sabes, entonces hay un tipo de fraude al elector porque el pueblo va a votar pero no a elegir, porque la elección ya la hicieron las cúpulas de los partidos. Esa es una demanda que se está pidiendo para democratizar el sistema electoral nuestro, para modernizarlo y para democratizarlo, yo he mandado un conjunto de observaciones, de recomendaciones sobre qué medidas se pueden tomar para evitar tanto el fraude institucional como el fraude histórico, y el otro tipo de fraude, que no lo quieren aceptar, que es el fraude económico, porque los partidos políticos no están rindiendo cuentas, nadie controla de dónde vienen los fondos, cuánto gastan, quién les da ese dinero… entonces, regular esos huecos que tiene el sistema electoral sería un gran avance para el país.
 
< Prev   Next >
Advertisement
rpcgroup communications